Logística en situación de desastres.

Alejandro Gorayeb Fuentes

Doctor en Ciencias Logísticas y Supply Chain, Magíster en Administración de Empresas mención Finanzas, Magíster en Administración Logística Estratégica, Magíster en Planificación y Gestión Estratégica, Ingeniero Comercial, Ingeniero de Ejecución en Administración de Empresas, Técnico Universitario en Administración de Empresas. Es además, profesor del Diplomado en Gestión de Riesgos de Desastres y Continuidad Operacional y Director de la Asociación de Profesionales en Logística APLOG.


El concepto logístico en tiempos normales establece que una organización mueve sus productos o servicios según las necesidades de los clientes, las cuales varían en relación al segmento de mercado, las expectativas, la diferenciación, la proporción de ventas necesaria para el sostenimiento de la empresa, los elementos financieros, rentabilidad esperada, entre otros factores.

No obstante, en situaciones de catástrofes o emergencias, estos factores desaparecen y las preferencias, gustos y necesidades de los clientes sufren una variación importante y quizás radical, que afecta el normal desarrollo logístico para su satisfacción, existe una gran cantidad de recursos que se movilizan para mitigar los efectos de este tipo de situaciones, los cuales son gestionados a través de organizaciones no gubernamentales o por el propio estado, según la situación que se trate.

Es así, que las necesidades primarias de los seres humanos afectados por una situación de catástrofe florecen, se muestran y son más evidentes, pero complejas en su estimación y satisfacción, por tanto, afecta notoriamente los cálculos de previsiones, tanto de materias primas, sistemas de transporte y productos finales, almacenamiento, siendo algunos de los factores a considerar, por ejemplo, rango etario, ubicación geográfica de las personas, prolongación de la crisis o emergencia, disponibilidad de recursos locales, género, lugar y magnitud del desastre, infraestructura disponible, fuentes de aprovisionamiento, entre muchos otros.

De esta forma, surge la necesidad de coordinar las acciones tendientes a permitir que los recursos sean destinados a las personas que lo necesitan, por tanto, la movilización oportuna y eficiente de bienes, servicios y recursos económicos, se torna en la tarea esencial de las operaciones logísticas, de tal forma, que se articula la necesidad con la satisfacción de la misma, pudiendo incluir a agentes internacionales que complejizan esta difícil tarea, sumado a las características del ambiente en que se desarrollan los acontecimientos, aspectos organizacionales, legales, culturales y la imprevisibilidad de los desastres socio-naturales.

Podemos ver que en el incendio de Valparaíso, concurrieron muchas instituciones y organizaciones a brindar apoyo con artículos de primera necesidad como agua, elementos de primeros auxilios, vivienda de emergencia, entre otros, no obstante, es destacable la gestión realizada por la Asociación de Profesionales en Logística APLOG, quienes hicieron entrega de elementos de primera necesidad como agua, papel higiénico, shampoo, jabón, protectores solares y ropa interior para hombres y mujeres, entendiendo perfectamente que la satisfacción de carencias de estos elementos, produce en las personas afectadas un pequeño alivio al sufrimiento que han padecido y el retorno a la dignidad que se ha perdido. Esta misma agrupación el año 2017 para los incendios en el sur de Chile, concurrió con la campaña de la cartera, para las mujeres obviamente, lo que podría verse como algo poco común, poco adecuado a las necesidades de vida de las personas afectadas, pero, sin embargo, altamente efectiva para la recuperación de la dignidad de ellas y por consiguiente, la logística concurrió a la valoración del ser humano como elemento central de la acción humanitaria en coordinación con las diferente organizaciones de apoyo.

Pero en el caso de una situación dónde la población se ve afectada, el diseño de la cadena logística cambia su concepción económica de un cliente y su rentabilidad, por aspectos de apoyo humanitario cuya valoración radica en preservar la vida humana, animal y condiciones medioambientales que aseguren la normalidad o eviten el daño.

Las personas afectadas por una situación disruptiva, en este caso un incendio provocado por la acción del hombre, tienen el derecho a vivir con dignidad y, por tanto, reclaman recibir asistencia, lo que implica una gestión logística de tal magnitud, que se deben tomar todas las medidas para aliviar el sufrimiento al más breve plazo y por un tiempo indeterminado.

El Manual Esfera especifica el concepto de la dignidad humana en situación de catástrofes y sitúa a la logística como un elemento importante para el cumplimiento de este concepto, estableciendo los siguientes principios rectores:

  1. Mejorar la seguridad, la dignidad y los derechos de las personas y evitar exponerlas a daños.
  2. Velar por que las personas tengan acceso a la asistencia de acuerdo con sus necesidades y sin discriminación.
  3. Ayudar a las personas a recuperarse de los efectos físicos y psicológicos de la violencia real o la amenaza de violencia, la coerción o la privación deliberada.
  4. Ayudar a las personas a reivindicar sus derechos.

En relación al abastecimiento, establece lo siguiente:

  1. Promoción de la higiene.
  2. Abastecimiento de agua.
  3. Gestión de excrementos.
  4. Control de vectores.
  5. Gestión de residuos sólidos.
  6. Wash en brotes de enfermedad y en entornos de atención de salud.

Por lo tanto, la logística como disciplina, es compleja en cuanto a su concepción y ejecución para situaciones de desastres, pero si se hace en forma correcta, produce un efecto multiplicador positivo en las personas afectadas, cuyo enfoque principal debe procurar devolver la dignidad afectada, manteniendo el entramado social perdido, para, de alguna forma, reducir los efectos negativos de un desastre.

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